
Mantener las telas limpias: La verdad sobre la esterilización con luz UV
La mayoría de las personas piensan que la luz UV solo se utiliza en hospitales o en herramientas sofisticadas para el cuidado de la piel. Pero en una planta textil, es algo realmente necesario. Utilizamos luz UVC para eliminar las bacterias y hongos que pueden dañar las fibras de la tela o hacer que la camisa tenga un olor desagradable antes incluso de llegar al mercado.
Puede considerarse como un escudo invisible que protege la tela desde el momento en que llegan las fibras brutas hasta que la última caja está cerrada con cinta adhesiva.
El aspecto técnico (sin aburrir)
Nosotros utilizamos una longitud de onda de 254 nm. ¿Por qué? Porque ese es el rango óptimo para destruir el ADN de los gérmenes, impidiendo así que se reproduzcan. También hemos reemplazado los balastes magnéticos por otros electrónicos. Son mejores: no hay parpadeos, se consume menos energía, y las lámparas no se queman tan rápido, ya que el flujo de energía es constante. Simplemente funciona.
Elegir el equipo adecuado
Dependiendo de la etapa del proceso, la configuración varía. Si las prendas se mueven por una cinta transportadora, no basta con colocar unas cuantas luces allí. Es necesario distribuir las lámparas de manera estratégica. De lo contrario, se crean “zonas de sombra”, donde los gérmenes pueden esconderse y sobrevivir.
Un consejo rápido: asegúrese de utilizar vidrio de cuarzo. El vidrio normal bloquea la luz UVC. El cuarzo, en cambio, permite que la luz pase a través de él.
En cuanto al espacio, estos sistemas no ocupan mucho espacio, pero hay que tener cuidado. La luz UVC es perjudicial si entra en contacto con la piel o los ojos. Construimos todo dentro de túneles cerrados o añadimos sensores que cortan la alimentación eléctrica en cuanto un técnico abre una puerta. La seguridad es lo más importante.
Los sacrificios que hay que aceptar
Aquí está el problema: no se puede tener todo. Si se utilizan lámparas de baja potencia, hay que reducir la velocidad de la cinta transportadora. La tela necesita cierto tiempo para quedar completamente limpia.
Si se está bajo presión para cumplir con metas elevadas y acelerar el proceso, hay dos opciones: añadir más lámparas o aumentar la potencia. Pero hay que tener cuidado: más potencia significa más calor. Si los sistemas de ventilación no son suficientes, ese calor puede deformar las telas sintéticas o alterar la sensación que da la tela al tacto.
Es todo una cuestión de equilibrio entre la velocidad a la que se procesan las prendas y el nivel de limpieza que se desea lograr.