
Las impresoras de tela han visto este problema suficientes veces como para reconocerlo al instante: los colores se ven brillantes en la prensa, pero con el primer lavado aparecen microgrietas y la tinta comienza a desvanecerse. Eso no es culpa de la tinta, sino de una falta de energía suficiente para su curado. Si la lámpara no puede emitir suficiente radiación en la longitud de onda adecuada, los fotoiniciadores presentes en la tinta UV no logran unirse completamente. Como resultado, la impresión queda frágil y no se cura por completo; además, se manifiesta justo donde no se desea.
Lo que realmente importa
Especificamos una lámpara UV LED de 395 nm porque esta longitud de onda está dentro del rango de absorción de los fotoiniciadores utilizados en la mayoría de las tintas para prendas de vestir. Es lo suficientemente larga como para penetrar en las capas ricas en pigmentos, sin causar efectos negativos en la superficie. La potencia emitida no es algo arbitrario: se trata de la potencia máxima medida directamente en el plano del sustrato, lo que permite obtener el flujo de fotones necesario para un curado instantáneo. El resultado es un curado completo, no solo una superficie que parece seca.
Por qué funciona en la línea de producción
En la línea de producción, el sistema LED de 395 nm permite un curado instantáneo. La impresión puede pasar directamente a la fase de plegado, apilamiento y lavado, sin problemas relacionados con la emisión de gases o obstrucciones. Dado que la energía penetra profundamente, la capa de tinta se une completamente al tejido, lo que garantiza una buena resistencia al lavado y a la abrasión. Además, se obtiene una emisión espectral estable a lo largo del tiempo, evitando así la disminución brusca de la potencia que ocurre con las lámparas de vapor de mercurio. También se reduce el consumo de energía: los LED funcionan bajo demanda, sin necesidad de calentamiento previo, y generan mucho menos calor en el sustrato.
Los detalles que hacen que funcione
La instalación requiere que el campo de emisión se adapte a la anchura de la impresión y que se asegure que se pueda alcanzar la dosis necesaria (mJ/cm²) a la velocidad de producción. No se debe descuidar el control de la temperatura del sustrato: los depósitos gruesos de tinta pueden retener calor y causar problemas si el enfriamiento no es adecuado. También es importante verificar la compatibilidad de la impresora y los espacios de montaje, ya que la distancia óptima para el curado depende de la óptica y de la intensidad de la radiación.