
En las tuberías de agua continuas, no se puede permitir esperar a que el control microbiano funcione. Cuando la cantidad de agua que fluye aumenta, los métodos habituales dejan de ser eficaces y los microbios logran pasar desapercibidos. La única solución viable es utilizar un sistema UVC que pueda alcanzar la dosis necesaria en cuestión de segundos: sin químicos, sin residuos.
Lo que realmente importa Utilizamos lámparas de vapor de mercurio de baja presión y alta potencia, con una emisión estable en el rango de 254 nm: la longitud de onda que los ADN y ARN microbianos absorben con mayor eficiencia. La intensidad de irradiación está diseñada para alcanzar 30 mW/cm² en la superficie de la lámpara, y el revestimiento de cuarzo garantiza que la transmisión de rayos UVC sea superior al 90%.
La longitud del arco eléctrico de la lámpara y la geometría del reflector están adaptados a la sección transversal del canal, lo que permite que la dosis de irradiación sea uniforme en todo el flujo de agua, evitando zonas más calientes en el centro y zonas más frías en los bordes. La dosis se calcula multiplicando la intensidad de irradiación por el tiempo de exposición; si se ajustan bien los parámetros hidráulicos, se puede alcanzar una dosis de 40–60 mJ/cm² en menos de 3 segundos, lo suficiente para eliminar bacterias y virus de inmediato.
Por qué esto es adecuado para sistemas de agua continua Las lámparas funcionan junto con el flujo de agua. Están instaladas en línea, de modo que todo el flujo de agua se irradia a medida que avanza, no por lotes. No hay necesidad de esperar a que la lámpara se caliente ni de dejar que los químicos actúen durante cierto tiempo. El consumo energético es bajo; los arrays típicos consumen mucho menos energía que las bombas y calentadores que se utilizan para la desinfección térmica.
El mantenimiento es sencillo. La potencia de las lámparas disminuye de forma predecible; por lo tanto, es necesario reemplazarlas después de unas 8,000–9,000 horas de uso, para mantener una dosis constante.
Detalles importantes que no se pueden ignorar La intensidad de los rayos UVC disminuye cuando se acumulan impurezas. El agua dura y las películas orgánicas reducen rápidamente la transmisión de los rayos UVC; por eso, la prefiltración y la limpieza periódica son obligatorias.
La alineación también es crucial. Incluso un desvío de 1–2 mm puede afectar negativamente la eficacia de la irradiación. No basta con verificar la claridad del revestimiento a simple vista; es necesario usar un radiómetro UVC para confirmarlo.
Se debe considerar que el sistema funciona sin ozono como valor base, pero aún así es necesario verificar el tipo de lámpara y el revestimiento, para evitar la formación de ozono en las longitudes de onda cortas.