
Cómo aprovechar al máximo nuestras lámparas UV de mercurio de 80 W/cm
Cuando ajustamos las lámparas estándar a 80 W por centímetro, no estamos eligiendo un número al azar. Lo hacemos porque sabemos cómo funcionan realmente las líneas de curado industrial. La cinta transportadora se mueve muy rápido; no podemos permitirnos que un producto permanezca bajo la luz durante mucho tiempo. Es necesario que se cure inmediatamente.
El secreto para un curado rápido
Así es como funciona: creamos un arco eléctrico mediante mercurio bajo presión. Al alcanzar los 80 W/cm, suministramos suficiente energía en las longitudes de onda UV-C y UV-B para penetrar las capas superiores de la tinta o recubrimiento. El resultado es una polimerización casi instantánea; el producto se cura en cuestión de segundos.
Para lograr esto, utilizamos cuarzo de alta pureza en los envoltorios de las lámparas. Si se utiliza vidrio barato, este absorberá la luz UV en lugar de dejarla pasar. Peor aún, el tubo se sobrecalentará y el vidrio se dañará. Nosotros no hacemos eso.
El problema del calor (y cómo solucionarlo)
Seamos honestos: operar a 80 W/cm genera mucho calor. Un gran porcentaje de la energía generada por el arco de mercurio se transforma en radiación infrarroja. Si se trabajan con plásticos finos o PET, ese calor puede ser un verdadero problema. No queremos que el producto se deforme antes de que se cure completamente.
Por eso es necesario contar con un sistema de enfriamiento eficaz. Por lo general, recomendamos el uso de sistemas de enfriamiento por aire forzado o reflectores refrigerados por agua. Esto mantiene las temperaturas bajas, permitiendo así que el proceso de curado se realice sin dañar el sustrato.
Sin tonterías, solo rendimiento
Estas lámparas están diseñadas para ser reemplazos fáciles en cualquier sistema estándar. Se adaptan perfectamente a la mayoría de los sistemas sin problemas. También invertimos mucho tiempo en garantizar la estabilidad de los electrodos, ya que nadie quiere una lámpara que se dañe después de unas pocas semanas.
No nos interesan los eslóganes publicitarios. No usamos adjetivos exagerados para venderle una lámpara. En su lugar, utilizamos un radiómetro para medir la potencia real en mW/cm², incluso antes de que la lámpara salga de nuestra fábrica.
Si nuestras lámparas no alcanzan los mismos estándares que las marcas famosas, a ese precio, le devolveremos su dinero. Así de simple.